Opinión

Ossandon…el MEO de Piñera…?

Por David Pellizzari 

Díscolo… qué es un díscolo…?, “que tiene tendencia a desobedecer y rebelarse contra las normas y órdenes…” puede definirse… así se le denominó a Marco Enríquez Ominami (MEO) hace algún tiempo, y a muchos otros políticos dicho sea de paso… pero el llegó a ser su estandarte, una suerte de niño símbolo de la desobediencia política, si es que existe ese concepto.
MEO extremó su ruptura con la estructura del partido socialista al punto de renunciar y emprender un camino propio enarbolando las banderas de la “alternativa al duopolio alianza-concertación”… Su éxito inicial en las encuestas, su ego, o un incipiente complejo mesiánico, le llevaron incluso a ser candidato presidencial con relativo éxito, empinándose a un sorprendente 20% y amagando seriamente al candidato de la entonces concertación Eduardo Frei Ruiz-Tagle, al punto que muchos le responsabilizan de la victoria de Sebastián Piñera en esa elección…
En el escenario actual cabe preguntarse si Manuel José Ossandon cumple con ese perfil… y más importante… si puede llegar a tener el efecto atribuido a MEO, en las próximas elecciones de noviembre… es decir, costarle la presidencia a Piñera.
En primer término es difícil hablar de díscolo en la derecha… pues en ese sector se aprecia una paradoja curiosa… casi todos sus dirigentes, militantes y simpatizantes lo son en potencia… existe una feble conciencia o cultura partidaria… y el individualismo parece definir su actuar y su concepción del mundo, sin embargo, a través de los años ha demostrado tener herramientas más eficaces que la izquierda para “controlar” este tipo de riesgos, y si no me creen, pueden preguntarle al mismísimo Sebastián Piñera… ahora bien… Ossandón comparte con MEO ciertas características, como una alta valoración publica, un discurso aparentemente más fresco, más cercano, un estilo desenfadado y un razonable sentido de la oportunidad… sin embargo, presenta también notables diferencias, por ejemplo el nivel de ideologización de su discurso es muy disímil, mientras MEO construye una supuesta alternativa “progresista” (lo que sea que eso signifique), Ossandón se presenta con un discurso más simple, pero no por ello menos efectivo, casi desprovisto de fondo político y centrado en gestión y una honestidad a la hora de plantear sus opciones poco usual en la política chilena, MEO capturó el descontento o desencanto de la ¿vieja Concertación? y logró constituirse en un verdadero fenómeno político… podrá Ossandon lograr algo similar?, y lo más importante, podrá tener un éxito electoral que perjudique las opciones de Piñera de volver a la moneda?
El Chile de hoy no es el de hace ocho años (parece una obviedad, pero el país ha cambiado mucho más que solo hojas del calendario), y el éxito sorprendente del cineasta de esos años, no parece tan difícil de igualar en el actual contexto… recientes eventos electorales como la elección de Jorge Sharp en Valparaíso y la creciente sensación de desapego con la política y los políticos “tradicionales”, con expresiones concretas, más allá de la simple declaración, hacen pensar que un candidato outsider que otrora podía aspirar a hacer un papel digno… hoy puede ser protagonista y hasta decidir una elección. Asi las cosas, la opción para Ossandon no puede ser otra que llegar a primera vuelta… y Apostar a algún otro escándalo financiero del magnate (altamente probable a 9 meses de la elección) y a conquistar a un electorado ávido de aire fresco y honestidad, pero pese a este auspicioso pronóstico el “cote” tiene que sobreponerse a dificultades evidentes… la disparidad de recursos y conocimiento público y una sensación de victoria derrochada a raudales por el piñerismo… (Algo muy valorado en el votante del sector… proclive incluso a no votar si no va a ganador…) y por cierto, condiciones personales difíciles de “vender” en el Chile de la postverdad, como un conservadurismo exacerbado y un apego “reciente” a los valores democráticos… ¿sus armas para ello…? Un discurso contingente con banderas simples y populares, incluso políticamente incorrectas, y una no despreciable dosis de populismo y carisma.
Ossandón potencialmente tiene ante sí, el dilema de convertirse en el MEO de Piñera, o desaparecer… a la espera de otro escenario.

 

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