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Es mala idea decirle al niño que “no te va doler” cuando lo lleve al dentista

Se estima que el 16% de los niños de 2 años y casi la mitad de los niños de 4 tiene caries en nuestro país. “Debemos enfocarnos en evitar que se produzca este daño, por lo que la recomendación sería llevar a los niños lo más tempranamente posible a su primera cita”, recomienda la Dra. Graciela Melo, académica de la Facultad de Odontología de la U. Andrés Bello.

“La erupción de los primeros dientes, antes del primer año de vida, podría ser el hito que determine agendar esta visita”, explica la especialista.

La experta advierte que “esto posibilita que los padres y cuidadores sean educados por el odontopediatra en cuanto a rutinas de higiene y alimentación saludable, prevención de accidentes, el momento oportuno para eliminar hábitos como succión de chupete o uso de mamadera, además de establecer una relación de confianza entre la familia y el profesional, quien los acompañará durante el crecimiento y desarrollo del niño”.

La odontóloga detalla algunos consejos de cómo enfrentar de mejor forma la primera visita al dentista, ya que según comenta, “las primeras experiencias que tenga el niño con el odontólogo, pueden marcarlo por mucho tiempo, y si éstas son positivas, probablemente el niño tendrá una excelente actitud hacia la odontología a través del tiempo. Las malas experiencias pudieran ser consecuencia de atenciones de urgencia por caries o accidentes, por lo que la prevención de éstas es la primera estrategia para evitar el miedo al dentista”.

1.- Antes de la primera visita, los padres deberían explorar la boca de sus hijos y realizar la higiene bucal en una posición similar a la que adoptará en la cita con el dentista, llevar su cepillo de dientes para facilitar que abra la boca y se deje examinar, además, de preferir horarios donde estén descansados.

2.- Es importante que los padres cuiden mucho las palabras que usen con los niños que ya se comunican verbalmente, ya que, al decir, por ejemplo, que no le va a doler, se está poniendo el concepto de dolor junto con el de la odontología, por lo que es preferible explicarles brevemente que irán a contar sus dientes, o bien a aprender a cepillarlos con el dentista. Dejar los propios miedos, lejos de los hijos es fundamental.

3.- Se debe comenzar tempranamente con la higiene bucal. En niños pequeños, se puede realizar con el pequeño recostado en la cama. No siempre es fácil, pero si se hace parte de la rutina, el niño, aunque sólo tenga meses, irá familiarizándose con esta actividad y eventualmente ya no se resistirá a ser cepillado. Cantar una canción o bien contar una historia o números también pueden ayudar.

4.- A medida que crece y, sobre todo cuando aparecen los molares temporales, se debe procurar estar realizando al menos dos cepillados diarios de buena calidad, uno de éstos antes de dormir. Recomiendo a los padres ubicarse por detrás del niño, quien estará de pie sobre un pequeño piso o silla pequeña, frente al espejo. Así la fuerza con que se realiza el cepillado es mejor controlada, y el niño se siente más contenido por sus padres.

5.- Respecto a las pastas con flúor, en general, es recomendable iniciar su uso una vez que el niño aprende a escupir, lo que ocurre alrededor de los 3 años y en muy pequeña cantidad, no mayor al tamaño de una arvejita. Sin embargo, en niños con alto riesgo o daño por caries, el odontopediatra puede indicar su utilización a una edad aún más temprana.

La Dra. Melo describe, en términos generales, que la primera consulta se trata de un breve examen bucal, y una más extensa entrevista y orientación educativa a los padres o personas significativas en la crianza y cuidado del niño.

“Los menores de dos años, se atienden en presencia de sus padres y, generalmente, sobre sus brazos. Esta cita es muy amigable y los padres deben mantenerse tranquilos en todo momento, estableciendo lazos de confianza con el odontólogo, para trasmitir seguridad al niño”, dice.

“El odontopediatra está capacitado para aplicar distintas estrategias de manejo de la situación odontológica con el niño y su familia, desde técnicas de adaptación convencionales hasta alternativas de abordaje como el uso de óxido nitroso (gas) o la atención bajo anestesia general, en casos de mayor complejidad”, concluye la experta.

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