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Las razones del juez que votó por absolver a Ortega del ataque a Nabila Rifo

El presidente del Tribunal de Juicio Oral Penal de Coyhaique, Luis Rolando del Río Moncada (71), fue el voto de minoría en el fallo que declaró culpable a Mauricio Orlando Ortega Ruiz (42) por los delitos de femicidio frustrado y de lesiones graves gravísimas en contra de Nabila Rifo (29).

Del Río Moncada estuvo por absolver al acusado de los dos delitos porque, en su opinión, no se acreditó la participación de Ortega Ruiz en estos hechos cometidos en la madrugada del 14 de mayo de 2016. Sólo dio su voto a favor de condenar al imputado por el delito de violación violenta de morada, perpetrado el 5 de junio de 2015, cuando irrumpió a hachazos en la casa de la víctima.

No es la primera decisión polémica de este juez. En 2004, junto a otros dos magistrados del mismo tribunal de Coyhaique, absolvió a un efectivo del Ejército acusado de violación. En su fallo, los jueces estimaron que la víctima era una “casquivana”. La afectada, junto a Corporación Humanas, recurrió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde el caso está pendiente.

En esta oportunidad, según el juez del Río, no se puede soslayar el testimonio de dos testigos presenciales del ataque a Nabila Rifo, que indicaron que el agresor era un sujeto cuyas características se correspondían con la semblanza descrita por la víctima en sus declaraciones anteriores a su último relato. Es decir, a un sujeto alto con aspecto de metalero.

Según el juez, “la víctima,incurrió en una insubsanable contradicción. Sostuvo por un tiempo que su pareja era inocente, dando razones de sus dichos. En el juicio, termina culpándolo, sin justificar, a cabalidad, este giro, hecho que ha generado más dudas que certezas”.

Mencionó que “su primer relato fue traído a juicio por dos profesiones: la doctora Sandra Moglia, con especialidad en psiquiatría y Susana Pavie, psicóloga. Ambas la entrevistaron. Afirmaron que la paciente estaba orientada en el tiempo y tranquila. Ella, como se dijo, inculpó a un tercero, como autor de este delito y en varios pasajes de la entrevista dijo expresamente: Mauricio Ortega, no es el autor. Tanto así, que dijo estar preocupada por qué Mauricio no la iba a visitar, hecho que reconoció en su declaración judicial”.

Añadió que “se quiso retratar al encartado como un sujeto violento. Sin embargo, salvo un episodio objetivo, el de violación de morada, no hay otros antecedentes que evidencien una conducta agresiva como conducta habitual. La propia afectada, durante la entrevista con la doctora Moglia, dijo que Mauricio no se descontrolaba, que cuando estaba molesto se iba a acostar”.

En su fundamento, el juez agregó que “el relato entregado por la víctima a las profesionales ya citadas, fue contundente, claro y preciso: exculpó al acusado Ortega. Fue una exposición coherente, en lo interno y en lo externo, dijo la psicóloga. La víctima, culpó de este delito, a un sujeto alto, delgado, que vestía como metalero, que la tocaba, como que la quería violar”.

Además, argumentó que “el personal del SAMU que se hizo presente en el lugar, vio a la víctima con sus calzas abajo, en los tobillos, situación que se guarda relación con este relato. María Forttes, asistente social, presentada por el Ministerio Público, señaló que la ofendida manifestó que la persona que la atacó era alto, tipo metalero. Esta declaración fue bastante posterior a la dada a aquellas profesionales. Posteriormente, en conversaciones telefónicas con personas cercanas a Ortega, y a ella misma, reafirmó que Ortega era inocente.

“La asistente social habló del fenómeno de la retractación, que se presentaba en las mujeres víctimas de violencia. En este contexto, sabemos, las mujeres víctimas denuncian al agresor y ello es explicable, por la ira que sienten al verse transgredidas y luego, perdonan, por distintos motivos, retractándose. Pero la situación en este caso fue distinta. En su primera declaración, libre de toda coacción, no expresó esta ira, cuando ello se justificaba plenamente por un acto de sevicia extrema en su contra, denunciándolo. Derechamente le atribuyó responsabilidad a otro sujeto”, indicó el juez en su voto de minoría.

“A lo anterior –continuó- se agrega la ausencia de un examen de laboratorio para determinar la constitución íntima de los trozos de hormigón encontrados con sangre en el sitio del suceso para compararlos con los encontrados en la casa del imputado. De esta manera se pudo haber aclarado si eran o no parte de una misma estructura; no hay prueba de ADN que vincule, de manera concluyente, al acusado con la autoría en este delito”.

“Al final –según el juez del Río- tenemos dos versiones dadas por la propia víctima, que se contraponen. El primer relato ante las profesionales mencionadas, a juicio de este juzgador, fue espontáneo e impresionó sincero, porque, además, se articulan a él otras pruebas, por ejemplo, la declaración de los adolescentes”.

“El segundo relato, no resulta del todo convincente. Dijo que no contó la verdad la primera vez porque quería que Mauricio le explicara a ella qué había pasado. No parece razonable esta actitud frente a un hecho tan espeluznante. Esta paradoja no fue superada con otras pruebas. Para condenar se requiere un alto grado de certeza y no de meras probabilidades”, concluyó.

  


  


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