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Fisco deberá indemnizar a 6.630 vecinos de Concepción por inundación en 2006

La Corte Suprema condenó al Fisco a pagar una indemnización de $1 millón de pesos a cada uno de los 6.630 vecinos del estero Nonguén y el rio Andalién de Concepción, quienes resultaron con sus viviendas dañadas por la crecida de ambos cursos de agua en julio de 2006 por las fuertes precipitaciones en la ciudad de Concepción.

En fallo unánime, la tercera sala del máximo tribunal determinó que el Ministerio de Obras Públicas es responsable por falta de servicio al ejecutar obras del Plan Maestro de Evacuación y Drenaje de Aguas Lluvia de Concepción.

En la resolución, se establece que dicho plan “tenía un plazo para su aprobación de 5 años contados desde la publicación de la Ley N° 19.525, esto es, desde el 10 de noviembre de 1997. Tal aprobación fue publicada en el Diario Oficial del 18 de enero del año 2003. Como se adelantó, si bien la mencionada ley no contiene un plazo perentorio para realizar las obras sugeridas por el plan, aquellas que se ejecutaran debían hacerse teniendo en consideración la obligación contenida en el artículo 1° del citado cuerpo normativo y, en consecuencia, ser aptas para permitir el fácil escurrimiento de las aguas y evitar daños”.

“Por otro lado, el Ministerio de Obras Públicas reconoce en las presentaciones ya citadas que ambos cauces ya habían registrado inundaciones y desbordes antes del año 2006 con motivo de precipitaciones intensas y de larga duración, de lo cual se desprende necesariamente que la obligación legal ya referida no fue cumplida por el Fisco de Chile. En efecto, después de 3 años de aprobado el plan maestro y a 9 años de publicada la ley que impone la ejecución de obras, las efectivamente realizadas sólo pudieron calificarse de “precarias”, actividad mínima que evidentemente no satisface la exigencia legal”, dice el fallo.

La sentencia del máximo tribunal además analiza el argumento alegado por el Consejo de Defensa del Estado, respecto de que el nivel de las lluvias del año 2006 y las crecidas de ambos cursos legales eran imprevisibles, ante lo que se argumenta.

En este punto el fallo afirma que “lo expuesto permite razonablemente concluir que, aunque se coincidiera con la demandada en que el mes de julio de 2006 trajo consigo un volumen de lluvias que no se había verificado con anterioridad, las obras realizadas a la fecha de estos hechos ni siquiera estaban preparadas para recibir lluvias promedio, en tanto existía información que las inundaciones y desbordes ocurrirían igualmente cada dos años, hecho que no podría ser resistido con las obras de encauzamiento y composición ejecutadas por el Ministerio de Obras Públicas”.

“No es posible concluir que las precipitaciones verificadas el año 2006 revisten las características de imprevisibles e irresistibles, de manera que no se configura la eximente del caso fortuito alegada, toda vez que la crecida de los caudales en examen ya se había verificado con anterioridad, por lo que era razonable prever que la situación se repetiría y, por otro lado, las obras que construidas a esa fecha no resultaban aptas siquiera para soportar las lluvias que, en promedio, se verificaban cada dos años”, puntualiza la Corte Suprema.

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