Denuncia

Voceras de la toma del Liceo 7 de Providencia: «la represión ha ido aumentando»

Llevan varios días en toma y lo primero que resalta, es el orden con el que mantienen el establecimiento. Es parte fundamental de lo que quieren visibilizar estas jóvenes, quienes fueron escogidas por sus compañeras, como las voceras de Liceo 7 de Providencia y su lucha «No me callo, ni me aguanto». Se trata de Karla Lisboa, Catalina Machuca y Camila Oliva. Sin embargo, esa apariencia de tranquilidad tiene más ingredientes de alerta constante, en vez de calma.

Todo partió con algunas denuncias realizadas por alumnas del recinto y que fueron recogidas por la dirigencia del Centro de Estudiantes. Todo, «mediante los protocolos que existen en nuestra institución», enfatizaron.

Tras no llegar a acuerdo con las autoridades del colegio, las alumnas procedieron, previa votación, a tomarse el liceo. La meta es clara: visibilizar la problemática de ellas. Reconocen que hubo conversaciones con el municipio, a través de la Corporación de Desarrollo Social, ente que administra los recintos educacionales y de salud de Providencia. Sin embargo, hasta el cierre de esta nota, todo había quedado en «fojas cero», dijeron.

Las voceras agregan además, que «hay que recalcar que estábamos en una situación muy compleja, habían compañeras que ya estaban muy afectadas, no podían entrar a las salas, no podían tener clases normales y nadie se preocupó por eso».

Desde la Corporación de Desarrollo Social de la Municipalidad de Providencia, a través de un comunicado subido este 13 de junio al sitio web del Liceo 7 y firmado por José Palma, director de Educación, desmintieron a las escolares. El funcionario respondió que solo se efectuó una sola denuncia a través de los canales regulares y que estaba en proceso de sumario. Instó a las alumnas a realizar un «gesto de generosidad» y entregar el recinto para el reinicio de las clases.

Las chicas replican que la alcaldesa actual, Evelyn Matthei (sí, la misma que tiene el poder y que una radio Kioto se lo había arrebatado hace un par de décadas), «nos quitó cosas que para nosotras eran importantes: un espacio amigable donde había siempre una psicóloga en el colegio, una enfermera, un profesor de derechos humanos para las que no hacen religión», agregaron.

Represión

Como toda toma, al ser una medida de fuerza, la respuesta termina siendo equivalente en algún momento. Afirman que la represión a estas situaciones, es sustancialmente mayor que en años anteriores.

Como ejemplo, una de las afectadas es Violeta Yáñez, de 15 años. Ella fue afectada por un insólito amedrentamiento en un bus de la locomoción colectiva el pasado 23 de mayo, tras participar en una toma de la Dirección General de Carabineros el pasado 18 del mismo mes, para protestar por el millonario fraude. Ella es dirigenta estudiantil del recinto y de la ACES. Aún no hay respuestas a lo sucedido.

«El pasado 06 de junio hicimos una manifestación y es la primera que vimos con tantas niñas y compañeras detenidas, con muchas afectadas por el químico del guanaco (sic) y de verdad, nos afecta porque muchas tienen miedo… es una violencia sistemática en el sistema en el que estamos inmersos», enfatizaron.

Durante la tarde del 14 de junio, tras un corte de calle, fuentes dentro del liceo indicaron que «los Carabineros fueron muy violentos… hubo cuatro compañeras detenidas y una señora que apoyaba la manifestación», reconocieron.

 

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Abuelo difunde a través de una carta, el grave amedrentamiento a su nieta, alumna del Liceo 7 de Providencia, por denunciar abusos.

 

 

  


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