Justicia

Mujer víctima de violencia intrafamiliar es condenada a 4 años de libertad vigilada por el delito de parricidio frustrado.

El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Antofagasta condenó a Blanca Aurora Paredes Covarrubias a la pena de 4 años de libertad vigilada intensiva, en calidad de autora del delito frustrado de parricidio de su cónyuge Víctor Hugo Flores, perpetrado en mayo de 2016, en la comuna de Mejillones.

En fallo unánime, el tribunal –integrado por las magistradas Ingrid Castillo Fuenzalida (presidenta), Marcela Mesías Toro y Claudia Lewin Arroyo (redactora)– aplicó, además, a Paredes Covarrubias la accesorias legales de prohibición de acercarse a la víctima, a su domicilio actual o donde en el futuro lo fije o lugar de trabajo, por el término de 2 años.

El tribunal, además, condenó a la sentenciada a cumplir con un programa sicosocial de tratamiento control integral de la violencia, «en especial la de género de la que ella fue víctima sistemática”. Según el fallo, esta constante violencia intrafamiliar y la vulnerabilidad a que se vio expuesta la llevaron a cometer el delito,“no por padecer un descontrol de impulsos de base ni menos una personalidad agresiva o antisocial”.

“Por el contrario, se justificó que fue su condición de víctima de violencia intrafamiliar el detonante de su conducta, por lo tanto es deber del Estado procurar su rehabilitación en ese ámbito, no sólo a través de la toma de conciencia sino que con la internalización de nuevas pautas de conducta, que además le permitan revalorizarse como persona y mujer, proceso que deberá extenderse por el mismo tiempo de control de su plan de intervención y que formará parte integrante del mismo», establece el fallo.

El tribunal dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que Blanca Paredes Covarrubias contrajo matrimonio con la víctima, Víctor Hugo Flores en 1981, y que durante la vida en común, la encausada fue de modo sistemático violentada sicológicamente por su cónyuge, a través de insultos, descalificaciones y menosprecios, en su condición de mujer, madre y esposa.

El 31 de mayo de 2016, Blanca Paredes, notoriamente angustiada por la salud de una nieta que había sido hospitalizada en Antofagasta, se lo comunicó a su cónyuge, quien le respondió con su usual indiferencia y desprecio.

Momentos después, cuando la víctima dormía, alrededor de las 5 horas, la mujer «se situó parada a su costado derecho y utilizando un cuchillo parrillero, le dio una puñalada en la cara anterior derecha del cuello, causándole una herida penetrante cervical, que lesionó vasos cervicales y yugulares externos y una solución de continuidad de la unión faringoesofágica, provocándole un shock hipovolémico, lesión que de no haber mediado atención médica oportuna y eficaz, le habría provocado la muerte, lo que no aconteció».

  


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