Columna de Opinión

Los desafíos de Guillier

Por Gabriel Angulo González

No remonta Alejandro Guillier. Es un hecho. Varias encuestas de medición electoral, en las últimas semanas, han revelado una baja o estancamiento de su candidatura presidencial. Sin ir más lejos, la última encuesta Cadem, incluso lo dejó en tercer lugar, con 9% de preferencias, en comparación a Beatriz Sánchez del Frente Amplio (FA), que marcó un 15%. Mientras que Sebastián Piñera de Chile Vamos obtuvo un 30%.

No haber ido a primarias fue un error no forzado que hoy le pasa la cuenta. Tal vez, el mejor escenario era que él, junto a su contrincante de la Nueva Mayoría (NM), Carolina Goic (DC), compitieran y así uno de ellos se validara dentro del bloque oficialista. Y por la vereda de al frente, Manuel José Ossandón no hubiera competido con Piñera y llegara directo a la papeleta en noviembre; y que Felipe Kast, como era predecible, perdiera. Dicho escenario, hubiera marcado un panorama propicio para Guillier. Incluso, el FA hubiera obtenido más votos, de los 300 mil y fracción que reportó, dado que, seguramente, muchos de los votantes del ex alcalde de Puente Alto, para que no ganara el ex presidente, hubieran votado por Alberto Mayol o Sánchez.

No ocurrió eso y la realidad parece ser más cruda para el periodista. Debe, en primer, lugar completar las firmas. Dice que lo hará dentro de este mes. De lograrlo, tiene cuatro meses para reencantar adherentes y convocar a más personas a su bando. Algo que, por ahora, se ha visto complejo. Su candidatura genera ruido, incluso en su sector.

No aglutina fuerzas dentro de los seis partidos que lo apoyan: PC-PS-PPD-MAS-IC-PR. Guido Girardi ha dicho que la opción guillierista “es un castigo para la NM”. Otras voces, como la del ex socialista y actual correligionario del FA, Jorge Arrate, señalan que no tiene liderazgo para gobernar un país. En la derecha, han dicho que no tiene posturas definidas en distintos temas. Además, ni Lagos con su “paso” ni otros personeros como Isabel Allende o José Miguel Insulza, han salido a defenderlo o apoyarlo abiertamente. Eso habla de la inseguridad que genera en su propia coalición.

“No soy político”. Esta frase quizás resume que, desde un principio, Guillier no estaba del todo convencido en ser candidato. Si él mismo no se considera un ser político activo, difícilmente, podrá convocar con su discurso. A lo anterior, se suma que no quiso militar en ninguno de los partidos que lo respaldan para mantener su “independencia con partidos”. Dice ser la voz de los ciudadanos y de personas en regiones que lo apoyan. Sin embargo, eso  no sería suficiente para lograr apoyos necesarios para, primero, pasar a segunda vuelta y, segundo, ganar la elección a Piñera.

El desafío, por tanto, del ex panelista de Tolerancia Cero es hacer converger su discurso dentro de la NM, y que los líderes consagrados lo respalden en bloque. Además, debe captar los votos del centro, la Democracia Cristiana y de los viudos de Ossandón. Por otro lado, tiene que conseguir el apoyo del FA, cediendo espacios al programa de este nueva agrupación política. Al ser comunicador social debería tener más presencia mediática y ser una figura de más peso que Sánchez, quien es primeriza, pero, al parecer, más popular.

Con todo ello, Guillier sería competitivo y un candidato serio a La Moneda, porque si sigue como está, su independencia pesará con más fuerza a la hora de captar seguidores y perderá el sillón presidencial.

  


  


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