Religión

El papá conoció 40 casos de abusos sexuales a menores que en Chile se desconocían

No alcanzaron a llegar a Santiago los Obispos chilenos provenientes del Vaticano y nuevos escándalos sexuales explotaron en la cara del clero. En Rancagua, quedó al descubierto -tras un reportaje televisivo- el accionar de un grupo de sacerdotes conocidos como “la familia”, al parecer involucrados en abusos sexuales. La denuncia ya había sido hecha con insistencia por Elisa Fernández, ex coordinadora de pastoral juvenil quien no fue escuchada ni por el Obispo Alejandro Goic, ni la Conferencia Episcopal.

Todo se entrampó en las tramitaciones administrativas y el no creer las evidencias. Las excusas hoy, cuando todo sale a la luz, parecen vanas, y solo demuestran que hay un antes y un después tras la cita con el Papa…. Del error, a la luz. Pero no hay luz, sin verdad, justicia y reparación.

Tras la reunión con los 34 obispos chilenos y la renuncia en masa motivada por la dura carta de meditación entregada el primer día de la cita, se esperan ahora las medidas del Papa Francisco quien ya ha dado señales de “Tolerancia Cero” con los abusos, pero también con seguir el debido proceso. Fue el caso Barros lo que enturbió, de cierta forma, lo que las víctimas y el país católico esperaban de su guía espiritual con la visita al país en enero pasado. El Papa, al dejar Chile y con versiones poco claras sobre el tema del encubrimiento, dijo no tener pruebas y respaldó al Obispo.

Sin embargo, se fue con dudas. Tanto así que antes de terminar enero dispuso que “S.E. Mons. Charles J. Scicluna, Arzobispo de Malta y Presidente del Colegio para el examen de los recursos (en materia de delicta graviora) en la Sesión Ordinaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se desplace a Santiago de Chile para escuchar”, a víctimas y denunciantes.

De hecho antes de llegar al Vaticano, dejó entrever su postura de “Tolerancia Cero” ya iniciada por su predecesor, Benedicto XVI.

“Ustedes saben que empezó el Papa Benedicto con Tolerancia Cero. Yo seguí con tolerancia cero, y después de casi cinco años de Pontificado no he firmado un pedido de gracia. Los procesos son así: entran en la Congregación para la Doctrina de la Fe y la Congregación da la sentencia… En los casos de quite del estado clerical es definitiva la sentencia en primera instancia; la persona que es condenada tiene derecho a apelar. Hay un Tribunal de Apelación de segunda instancia. El Tribunal de Apelación sabe que si hay pruebas claras de abuso no hay lugar para la apelación; no se apela, lo que sí puede apelarse son los procedimiento” y luego -dijo el Papa- solo “le queda una salida, a la persona, y es apelar al Papa, como gracia. Yo, en cinco años, habré recibido –no sé el número– 20, 25 casos de gracia que se animaron a pedir. No firmé ninguno. (…) Esa es mi postura. Ahora el caso del obispo Barros. Es un caso que lo hice estudiar, lo hice investigar, lo hice trabajar mucho, y realmente no hay evidencias –uso la palabra evidencia, porque después voy a hablar de la pruebas–, no hay evidencias de culpabilidad, más bien parece que no se van a encontrar porque hay una coherencia en otro sentido. Entonces, en base a ese no haber evidencias es que yo espero alguna evidencia para cambiar de postura”.

El Papa optó por buscar la verdad y envió a Scicluna a Chile. Lo demás, ya lo conocemos.

Los 120 casos de abusos

En una entrevista realizada por Fortín Mapocho a Juan Carlos Claret, del movimiento “laicos de Osorno”, surgió hace unas semanas un dato relevante: Mientras la Conferencia Episcopal de Chile confirmaba 32 casos de denuncias contra clérigos; una ONG norteamericana, constata 80 casos denunciados”. Sin embargo, dijo Claret, durante la visita Ad Limina de los Obispos en febrero de 2017, la “Congregación para la Doctrina de la Fe confirma que maneja una cifra de 120 denuncias, es decir, hay 40 casos de los cuales no teníamos idea y que llegaron por diversas fuentes al Vaticano”.

Si nos ceñimos a las palabras del Papa, viene una larga etapa de validación de las denuncias. La Justicia, tarda, pero al final, llega.

Congregación para la Doctrina de la Fe confirma que maneja una cifra de 120 denuncias, es decir, hay 40 casos de los cuales no teníamos idea y que llegaron por diversas fuentes al Vaticano”.

  


  


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