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Los problemas del boom inmobiliario se trasladan a Macul: vecinos reclaman desarrollo integral

La expansión inmobiliaria en nuestra capital, sin reglas claras, han motivado el surgimiento de movimentos ciudadanos frente a la gran cantidad de edificios por la afectación de la calidad de vida de los residentes. Así ha ocurrido en Ñuñoa y lo mismo comienza a apreciarse en Macul, donde está proliferando la construcción en altura y está en curso una modificación parcial de plano regulador de un sector reducido de la comuna.

“Nos enteramos por rumores de que nos instalarán 3 torres en nuestra unidad vecinal (sector Vespucio). No sabemos cuándo se inician las obras ni como impactará esto la calidad de vida de los vecinos, la presión de agua, el movimiento de tierras, la congestión vehicular, etc., dice Javier Velásquez, presidente de una Junta de Vecinos  afectada.”

Frente a eso, un grupo de ciudadanos se propuso informar a la comunidad acerca de los proyectos que fueron aprobados el año pasado y cuales son los derechos que tienen los vecinos cuando se ven enfrentados a estas construcciones de más de 20 pisos.

Ex autoridades del Consejo Regional Metropolitano, plantean “la necesidad de aumentar la fiscalización por parte del municipio respecto de las obras en curso y su preocupación por la nula información a la comunidad respecto de los proyectos ya aprobados.  Las Juntas de vecinos deben ser informadas, conocer los plazos y las condiciones en que fueron aprobados los proyectos inmobiliarios por parte del municipio de Macul, así como los impactos que tendrá en la calidad de vida de los vecinos.  No es estar en contra del progreso, pero creemos que debe  mejorarse la planificación territorial de toda la comuna, no sólo de un pequeño sector, y que la prioridad deben ser los actuales residentes de la comuna.”

 

Los planes reguladores no tienen soluciones integrales

En Ñuñoa, donde el boom inmobiliario se ha instalado antes, los vecinos tienen una visión más o menos global del tema. Alejandro Jiménez, Vicepresidente del Consejo de la Sociedad de Civil y Presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Ñuñoa señala “que los problemas que ha tenido la comuna son la explosiva congestión vehicular, problemas con el suministro eléctrico, agua y alcantarillados, proliferación de casas isla, pérdida de acceso al sol y vista a la cordillera, entre otros. Hoy los planes reguladores no contemplan soluciones integrales. No exigen para densificar, por ejemplo, una superficie predial mínima que impida que queden casas isla o que los proyectos se conecten para que cada edificio no funcione como una unidad autónoma, potenciando sinergias para áreas verdes y accesos de vehículos”.

Las Juntas de vecinos debieran ser informadas mensualmente de todos los proyectos y anteproyectos ingresados el mes anterior a la dirección de obras, según la LGUC. Es deseable, que también las juntas de vecinos reciban esta información de manera amigable, plazos, estudios de impacto vial si corresponden.

Por último, los dirigentes vecinales señalan que “los municipios debieran aprobar ordenanzas en la línea de regular el trabajo de las empresas constructoras, en áreas como horarios, ruidos, grúas, acceso de camiones, polución, información a los vecinos, etc. Durante el 2017 el Consejo de la Sociedad Civil de Ñuñoa ha presentado 5 proyectos de ordenanzas regulatorias del trabajo de las constructoras, las que aun están pendientes de aprobación”.

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