Religión

Enviados del Papa comienzan su trabajo contra los “Traidores de Dios”

“El abuso sexual es un pecado horrible y opuesto a lo que Cristo y la Iglesia nos enseñan” y se responderá “con la aplicación de las más firmes medidas a aquellos que han traicionado su llamado y abusado de los hijos de Dios”, dijo el Papa Francisco hace unos meses. En la Audiencia de la Comisión Pontificia Tutela Menores, de 2017, el Pontífice fue claro y duro contra aquellos que han cometido el pecado de abusos sexuales de menores en la Iglesia y reafirmó su “tolerancia cero en este asunto”.

Hoy, esa definición ha comenzado a plasmarse en Chile. El Papa Francisco ya hizo efectivas las renuncias de los obispos de Osorno, Valparaíso y Puerto Montt, nombrando Administradores Apostólicos, y lo hizo horas antes de la llegada a Chile de sus enviados Charles Scicluna y Jordi Bertomeu quienes vienen ya no a hacer una radiografía a la crisis de la Iglesia Católica chilena, sino a preparar la cirugía mayor que realizará el Papa, quien ya dijo en Filadelfia en 2015 ante los actos similares de abusos sexuales realizados por sacerdotes: “prometo que todos los responsables rendirán cuenta”.

Scicluna y Bertomeu

Los enviados del Papa a Chile en su segunda visita, tienen misiones concretas. La primera fue establecer en la Nunciatura (y no otra parte) las denuncias de abusos sexuales. Hoy, monseñor Scicluna, en la Universidad Católica, realizó un seminario en la Universidad Católica para la formación de canonistas de curias diocesanas de Chile, donde entregó una directriz concreta:  la acogida de las víctimas denunciantes de abusos debe ser un principio rector en los procesos eclesiásticos. 

Luego en conferencia de prensa, y recordando palabras de Benedicto XVI, Monseñor Scicluna señaló que “es importante establecer la verdad de lo sucedido en el pasado, tomar todas las medidas necesarias para evitar que se repita en el futuro, asegurar que los principios de justicia sean plenamente respetados y, sobre todo, sanar a las víctimas y a todos los afectados por estos crímenes atroces”.
También dijo que “la negación deliberada de hechos conocidos y la preocupación fuera de lugar por dar absoluta prioridad al buen nombre de la institución en detrimento de la legítima revelación de un delito”.

“Reconocer y admitir la verdad completa, con todas sus dolorosas repercusiones y consecuencias, es el punto de partida para una curación auténtica”, concluyó.

  


Comentarios
To Top