Opinión

El regalo de Pablo (Opinión)

Foto: Pablo Andueza, (youtube)

por Gustavo Paulsen, abogado, pdte. PDC,  V Región

Una vez pasé toda la noche conversando con Pablo Andueza. Estábamos presos, nos habían detenido en el centro de Viña en plena campaña por el No. En realidad me detuvieron primero a mí y luego él lideró un grupo de  camaradas, amigos y desconocidos que  rodearon el bus de Carabineros en que me encontraba y se resistieron a mi arresto. Al final terminamos todos tras las rejas.

Esa noche conversamos mucho, una vez más sentí el efecto que él provocaba en la gente, entre otras razones nuestra admiración provenía de la calma alegre que nos trasmitía. Cada cierto tiempo pasaba un carabinero lanzando polvo lacrimógeno en las celdas; pero nada nos sacaba de ese ambiente de hermandad en que estábamos. Hablamos de política, pero también de urbanismo y de nuestros padres, echamos la talla y reímos como solo  se ríe cuando se es joven y no tienes dudas de que estás haciendo lo correcto.

Lo había conocido en 1980, lo seguí en la primera protesta en la que participé, me enseñó que se podía creer y practicar la no violencia activa y muchas otras cosas que solo se aprenden con testimonio; pero lo que más agradezco, lejos, es la confianza que depositaba en mí.  Parecía ver a través mío, mis temores e inseguridades, y me trasmitió siempre aliento y apoyo. Aún hoy, el recuerdo de sus palabras me ayuda a sobrellevar las cargas de la vida. Estoy convencido de que muchos sintieron esa confianza profunda en  los demás que emanaba de Pablo, esa forma de  sacar lo mejor de nosotros mismos y ponerlo al servicio de una causa.

He escuchado a muchos decir que Pablo era una persona buena y sí, desde luego que lo era, pero cuando pienso en sus ojos curiosos, en su determinación valiente, cuando pienso en el afecto que trasmitía, creo que nos quedamos chicos con esa denominación.

Seguí desde lejos la vida dura y a la vez alegre de Pablo, hasta que me enteré de su muerte hace justo un año. El obispo dijo en su misa fúnebre que “él había concluido su misión en este mundo”. Al ver a su hermosa familia, a su esposa, a sus hijas y a todos quienes nos encontrábamos en esa iglesia me di cuenta que, más allá de lo que siempre pensamos, que a Pablo le esperaban todavía grandes desafíos, el sacerdote quizás tenía razón, que Pablo había concluido su tarea,  y que a todos, cual mas cual menos, nos había dado algo, un precioso regalo, para que a su vez, cumplamos la nuestra.

(Pablo Andueza Guzmán. Estudió en el colegio de los Sagrados Corazones de Viña del Mar, y derecho en PUCV. Realizó un magíster en Antropología Social y Cultural en UC de Lovaina, Bélgica. Fue docente en la PUCV y consultor del Centro de estudios y asistencia legislativa (CEAL). Fue presidente de la Federación de Estudiantes PUCV en 1985 y es recordado como uno de los líderes juveniles de la época. Ex militante de la Democracia Cristiana, dedicó los últimos años de su vida a defender el patrimonio cultural de Valparaíso para sus habitantes. El único cargo público que ocupó fue como subdirector jurídico de Aduanas. Falleció a los 52 años el 29 de mayo de 2017).

  


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