Política

¿Por qué los evangélicos y sus autoridades deben dar “garantías” de respeto al Presidente en el Te Deum?

El obispo evangélico Eduardo Durán, quien presidirá el tedeum el próximo domingo, dio garantías a la vocera de Gobierno, Cecilia Pérez, de que la ceremonia se realizará en un marco de respeto hacia el Presidente Sebastián Piñera.
Esta situación, extraña, considerando que una congregación religiosa y sus autoridades deben el respeto debido a los invitados a su casa/templo, ya tiene un antecedente: la forma en que fue tratada la Presidenta Michelle Bachelet en el Tedeum evangélico del año pasado en rechazo al proyecto de despenalización del aborto en tres causales.

El miércoles se efectuó en el Congreso la aprobación del proyecto de Ley de Identidad de Género en el Congreso, con la indicación del Ejecutivo para el cambio de sexo legal de menores de entre 14 y 18 años. Ello desató fuertes críticas de parlamentarios oficialistas y de la denominada bancada cristiana de RN, entre ellos, el diputado Eduardo Durán, quien es hijo del obispo evangélico, y de Francesca Muñoz.

De allí que las alarmas se encendieron en La Moneda. Según La Tercera, en el Ejecutivo reconocían que había preocupación sobre el desarrollo del tradicional tedeum evangélico y la recepción que podría tener el mandatario. Se consigna que el titular de la Segpres, Gonzalo Blumel -quien es en el encargado de llevar las relaciones con las distintas iglesias-, también se contactó con personeros evangélicos para pedir que la actividad se desarrollará con “respeto y normalidad”.

El obispo Durán, en entrevista con T13 radio, señaló que para manifestar sus inquietudes al gobierno, “lo podemos hacer en cualquier momento”.

En este escenario, el Presidente Piñera confirmó de todas formas que asistirá al tedeum evangélico.

El tema igual concita diversas opiniones, sea o no bien recibido Sebastián Piñera en el Tedeum evangélico este año. Si le reciben con alguna manifestación fuera de lugar, quedará claro que el mundo evangélico no sabe respetar a las autoridades que invita. Ahora, si es con respeto, -como debiera ser, obviamente-, quedará en el aire que la actitud del año pasado fue un desaire de “género” hacia una Presidente mujer y que el tema político estuvo y está por sobre el espíritu religioso… Digamos, guste o no “que el diablo ya metió la cola”.
  


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