Política

Rozas: El último hombre de Piñera

A un mes del estallido social y tras la firma del acuerdo por la paz y las instituciones realizados por los parlamentarios de diferentes partidos, el que aunque tarde, podría sentar las bases de una nueva constitución con un enfoque hacia los ciudadanos, ha sacado a la luz, un pésimo manejo político, un presidente ausente y una de las instituciones de seguridad cuestionadas.

La demora en que ha actuado la clase política ha tenido un gran impacto en el país, siendo los derechos humanos los más perjudicados. Hasta este viernes las cifras oficiales del Instituto Nacional de Derechos Humanos cifraba en 217 las personas con heridas oculares, 24 por disparo de bala, 866 con perdigones, 407 con aras de fuego, 45 por balines y 1021 por golpes, gases y otros.

En la fiscalía, las denuncias por presuntas violaciones a derechos humanos aumentaron a 1.089, las que están siendo investigadas por esta institución. Hasta el 30 de octubre la Fiscalía informaba de siete muertes, dos de ellas bajo custodia del Estado, es decir murieron en comisarias y las otras 5 por acción de agente del estado. Si a esto, le sumamos la muerte de Abel Acuña, quien tuvo un paro cardiaco y mientras personal de Samu lo asistía fueron atacados por Fuerzas Especiales, resultando una de las funcionarias con una herida de perdigón. Estos minutos perdidos influyeron en la muerte del joven.

Igual de bullada fue la detención de un grupo de ocho menores de edad, donde cinco niños tenían entre 10 y 14 años. Lo que fue viralizado en dos vídeos que aun hoy circulan en redes sociales.

En este periodo, Carabineros de Chile, ha dado cuenta de un actuar sin control ni mando, dando rienda suelta a un comportamiento que se acerca más al de la dictadura que a los tiempos actuales, pero ¿Quién es el responsable? ¿Cuál es la cabeza? Y ¿Por qué no ha salido de su cargo?

El General Director de Carabineros, Mario Rozas, es uno de las pocas personas que se mantiene leal al presidente Sebastian Piñera, pues ya había sido edecan durante su primer gobierno, lo que le permitió ganar la confianza del presidente, quien fue designado como General Director de Carabineros, tras la salida de Hermes Soto, por la muerte del comunero Mapuche Camilo Catrillanca.

El actuar de Rozas ha sido cuestionado por la ciudadanía y no ha estado exento de polémicas. Pues la semana pasada les dio un espaldarazo a sus hombres en la Escuela de Suboficiales diciendo que, “a nadie voy a dar de baja por procedimiento policial”. Desde Carabineros no tardó en llegar la explicación a sus dichos, quienes a través de un comunicado de prensa indicaron que las palabras «aluden al debido proceso, principio legal que asiste a todos los chilenos y al que se ha apelado en casos de denuncias de eventuales excesos o errores que pudiese haber cometido algún funcionario en el ejercicio de sus labores profesionales».

El espaldarazo que da Mario Rozas a sus hombres, les da la confianza para actuar no respetando la ley y con el nivel de violencia del que hemos sido testigo durante estos días.

Sin embargo, no sólo en ese ámbito ha generado suspicacias, basta con recordar el desfalco de más de 23 mil millones de pesos del área de Bienestar, cuyo director era en ese entonces Mario Rozas, siendo cuestionado por la Contraloría General de la República por no encontrar documentos suficientes que acreditaran los gastos, lo que aún se encuentra en investigación.

A eso se suma la renuncia de su esposa Carola Ahenjo Triviño, quien se desempeñaba como teniente coronel en la Sección Comisiones Institucionales y a quien se le vincula con el ex oficial Christian Bustos Morgado, imputado por el millonario fraude en la construcción de cuarteles de Carabineros. Ahenjo renunció cuando Mario Rozas asumió como alto mando de la institución.

Razones para sacar a Rozas de su cargo hay suficientes, sin embargo, ¿Podrá Piñera prescindir del último hombre de confianza?

  


  


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