Opinión

Pavimentando el camino hacia la crisis social y sanitaria

La cuarentena total establecida en el gran Santiago sumado a las comunas que ya permanecían en este régimen como Iquique, Alto Hospicio, Antofagasta, Mejillones y Lonquimay, acentuó la profunda desigualdad que ya había dejado en evidencia el estallido social de octubre pasado y que hoy, con más de 8 millones de chilenos en sus casas llega a su punto más álgido con protestas en la comuna del Bosque y Puente Alto exigiendo soluciones reales para las familias más vulnerables.

La curva de contagios por Coronavirus no da tregua y entró en el escenario más oscuro registrando a la fecha más de 73 mil personas contagiadas y un total de 761 muertes. Cifras que preocupan de sobre manera, pues las medidas de higiene establecidas por la autoridad son inviables en las comunas más pobres del país en donde las necesidades más básicas están descubiertas.

En esos hogares, poco importan los anuncios que vienen desde la moneda porque no siempre se traducen en ayuda directa hacia ellos. La manifestación de los vecinos de la comuna del Bosque sumado a las recientes protestas en Puente Alto, dan señales claras de la poca o nula planificación de parte del Gobierno, lo que no se condice con lo señalado por el ejecutivo de haber comenzado su preparación para esta crisis sanitaria en febrero. Tres meses parecen ser suficientes para entender que si se aplica cuarentena a las comunas más vulnerables es importante ver la forma de que esto impacte lo menos posible.

Las soluciones llegan tarde y no son suficientes, pese al esfuerzo que pareciera hacer el gobierno con la promulgación de la ley que crea el Ingreso Familiar de Emergencia, este solo está enfocado en el 60% más vulnerables, tiene una duración de 3 meses y disminuirá en el tiempo hasta llegar al 70% en el tercer mes. ¿Qué pasará después con estas familias?

Si lo llevamos a un monto podemos decir que una familia de cuatro integrantes recibirá $260 mil el primer mes. 221 en el segundo mes y 182.000 en el tercer mes. Si bien irá directo a los hogares no es suficiente para una familia que no tiene ingresos y que probablemente después de estos tres meses tampoco lo tendrá.

Para complementar esta medida el gobierno entregará 2, 5 millones de cajas de alimentos y artículos de limpieza, lo que fuera de la polémica de cómo se adquirieron, es a simple vista es un gasto innecesario considerando no solo el costo de los artículos que vienen en ella, sino porque conlleva una logística que finalmente se encarece en el arriendo de transporte para su entrega, entre otros. Quizás la solución más rápida hubiese un aumento de este ingreso de emergencia en que cada hogar gastara de acuerdo a sus necesidades o un Boucher para comprar en diferentes supermercados.

Asimismo, la semana pasada se concretó el traspasó de los $80.960 millones, los que se repartirán en 342 municipios del país y apuntan a que cada municipio en base a sus necesidades disponga de recursos adicionales para apoyar a sus vecinos en materias de alimentos, salud, vivienda, servicios funerarios, pagos de servicios básicos y traslados.

En marzo ya hablábamos de un peak que se registraría a fines de abril y mediados de mayo, aún la curva no decae, y la pregunta es ¿era necesario llegar a este punto de la crisis sanitaria para entregar ayuda? ¿Qué pasará después de estos tres meses?

Chile no es un país rico, tampoco se puede comparar con los países europeos y la ayuda que ellos han entregado durante la pandemia, pero si era posible apelar a ese Chile de las catástrofes, de la Teletón y conversar con los distintos estamentos y sectores para buscar juntos la mejor forma de enfrentar la crisis.

  


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