Policiales

Mario Santander, único procesado por crimen de Alice Meyer, se mató de un balazo

2 Julio 2020  07:00

La PDI investiga el suicidio de Mario Santander, el empresario que fue procesado y estuvo encargado reo por el homicidio de la bella joven Alice Meyer Abel, hija del dueño del restaurant “Munchen”, un caso que en 1985 remeció al país en esos duros años de dictadura.

El cuerpo de Mario Santander fue encontrado ayer en la mañana en su hogar de La Dehesa en Lo Barnechea, la misma comuna en que se desarrollaron los hechos de 1985, aunque mucho más rural en esos tiempos. El hallazgo lo hicieron sus familiares cuando ya estaba fallecido en su habitación. Se descartó la intervención de terceros.

El inspector de la Brigada de Homicidios Metropolitana de a PDI, Diego Novoa, informó que durante la tarde, detectives de la BH, el médico asesor y peritos de Lacrim concurrieron al domicilio de Santander, donde al interior de un dormitorio y sobre una cama se encontraba la víctima.

«Tras el análisis del sitio de suceso y de la lesión con arma de fuego que la víctima mantenía en su cabeza se logró acreditar que ésta tenía un origen autoinferido, además, la víctima aún mantenía el arma utilizada en sus manos», indicó.

También señaló que se logró incautar diversas evidencias que serán remitidas al Laboratorio de Criminalística para su peritaje, con la finalidad de acreditar el posible móvil del suicidio.

ORIGEN DEL CASO

El caso se remonta al martes 17 de diciembre de 1985, cuando en un solitario sector rural de Lo Barnechea, fue descubierto en un canal de regadío el cadáver de Alice Meyer Abel, una joven de 24 años de ascendencia alemana, hija del dueño del restaurant “Munchen”, ubicado en el sector alto de Santiago.

Los peritajes establecieron que la joven, cuyas ropas interiores estaban desgarradas, había fallecido por un fuerte golpe en el cráneo. Las pesquisas apuntaron a un robo con violación, pero la víctima fue encontrada con casi todos sus objetos de valor, incluida la moto en la que se movilizaba.

Los interrogatorios a testigos establecieron que la joven fue vista con vida por última vez junto a un hombre fornido y de bigotes, descripción que entonces coincidía con Santander. Sin embargo, el 26 de diciembre fue encontrado un segundo cadáver en los mismos cerros de Lo Barnechea. Se trataba de Delfín Díaz, un joven drogadicto que se ahorcó en un árbol y que portaba un reloj de la víctima.

La Brigada de Homicidios de la época aseguró que el caso estaba resuelto, que Díaz era el supuesto asesino de Alice Meyer y que se había suicidado al no poder soportar el cargo de conciencia por haber matado a la joven.

APARECE EL JUEZ FERNANDO SOTO ARENAS

Sin embargo, el juez del 12º Juzgado del Crimen, Fernando Soto Arenas, ordenó nuevas diligencias al OS-7 de Carabineros, que se enfocó en el misterioso hombre fornido de bigotes que acompañó a Alice Meyer antes de su muerte, y detuvo a Mario Santander Infante, próspero empresario conocido de la familia Meyer y quien además fue reconocido en la rueda de testigos.

En abril de 1986, el juez Soto Arenas procesó por homicidio a Santander, lo encargó reo y lo encerró en la ex Penitenciaría, donde permaneció durante 19 meses. Paralelamente, apareció otro personaje que contribuyó a darle aún más impacto al caso que llenó páginas y páginas de los diarios de la época: José Contreras Araya, el «Topo Gigio».

Contreras era amigo de Delfín Díaz y ambos acostumbraban aspirar neoprén en los cerros de Lo Barnechea. También espiaban desde los arbustos a las parejas que llegaban al lugar en busca de intimidad. En esas circunstancias, según relató, vieron a Santander cuando habría intentando abusar sexualmente de Alice Meyer y, al no conseguirlo, la había golpeado hasta aturdirla.

Este hecho, según Contreras, llevó a Díaz a extorsionar Mario Santander, lo que habría ocasionado una supuesta maniobra para matar al joven y simular un suicidio, pero la historia del «Topo Gigio» cayó en el descrédito y se vio como un afán de aparecer en las noticias.

MINISTRA EN VISITA CERRÓ EL CASO

Además, el caso cambió de manos cuando la defensa de Santander acusó al juez Soto Arenas de prevaricación por negarse a efectuar alhgunas diligencias y la investigación quedó a cargo de la ministra en visita Raquel Camposano, quien el 24 de junio de 1987, en un fallo que sorprendió a todo el mundo otorgó la libertad a Santander, previo pago de 100 mil pesos.

Sin embargo, el 3 de julio la Corte de Apelaciones de Santiago revocó la libertad bajo fianza y Santander volvió a la cárcel hasta que fue liberado definitivamente y el crimen de Alice Meyer se cerró sin culpables.

En 2014, el ministro en visita Mario Carroza decidió reabrir la investigación por el crimen de Alice Meyer después de que la familia de Delfín Díaz presentó una querella, afirmando que la Brigada de Homicidios y el Servicio Médico Legal de la época habían respaldado la tesis del “ahorcamiento de tipo suicida” de Díaz mediante informes de autopsias falsas. No obstante, el caso fue cerrado por segunda vez de manera definitiva.

  


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