Columna de Opinión

El Plebiscito de Octubre, la oportunidad de poner fin a la pandemia del Modelo Neoliberal

12 julio 2020  16:05

Por Juan Droguett González
Presidente RM
Federación Regionalista Verde Social

Desde la habitación del encierro obligado y en la comodidad de mi hogar, debido a la pandemia del COVID-19, veo con disgusto el sin número de errores y horrores que el Gobierno de Sebastián Piñera continúa realizando, con medidas que obligan a los pobres a salir a la calle en busca del alimento diario y a una “clase media” que se está empobreciendo. Una clase que en dos meses de pandemia pasó de “familia feliz” a la mayor indefensión, sin ayuda del Estado y sin salida a la vista, más que poder echar mano del retiro de fondos previsionales que sigue en el Congreso su proceso legislativo.

A la luz de lo que la Patria necesita para salir adelante, claro está que hay que replantearse el sistema previsional, que ha servido sólo para la acumulación de ganancias en las AFP y sus dueños. Las altas comisiones contrastan con la indefensión en la que se encuentran los millones de personas que reciben pensiones de hambre, siendo el propio Estado quien debe recurrir en su ayuda para aumentar dichos pagos a los jubilados. Con tales ingresos no se puede enfrentar la vejez con tranquilidad, de ahí la molestia y necesidad de cambiar el modelo de jubilación. El derecho a la vejez digna es menester del Estado.

Estos meses de pandemia nos han demostrado que el sueño de la economía neoliberal era sólo eso, un sueño… también nos hizo ver que no éramos “jaguares”, ni un oasis en medio de Latinoamérica, sino todo lo contrario; una sociedad engañada por ilusiones de un bienestar a 12 meses plazo, desigual y que nos hizo caer en la triste realidad de no poder pagar los créditos que nos hacían creer en la utopía.

El descontento y la desilusión no partió con la pandemia, sino que se reflejó en octubre del 2019, el año pasado, mes del “despertar” o del “estallido social”. Desde esa fecha nuestro país viene en un proceso de transformación no sólo social, sino que también a nivel político, dado los propios requerimientos que ha venido empujando la calle(gente) y que para la clase política imperante ha sido imposible controlar. No han podido mantener el status quo al cual estaban acostumbrados.  

Durante los últimos 30 años el crecimiento y la focalización del gasto social redujeron los definidos índices de pobreza, pero las desigualdades y la concentración patrimonial de unas pocas familias y de un sector pequeño de la población alcanzaron una amplitud obscena, de tal magnitud que no resisten elcedazo de la moral y la ética. Precisamente por esto, la gente se alzó y salió a las calles exigiendo un cambio, que ya no sólo era maquillaje, sino un cambio de fondo (Constitución y el Modelo).  Las diferencias que produce el Modelo Económico, Político y Social y que obstaculizó y obstaculiza el dinamismo económico fue el que llevó a generar las tensiones sociales y los hechos de violencia ya conocidos. El nivel de monopolización alcanzado por la banca, los supermercados, las farmacias y los almacenes comerciales es morboso. Conocidos, además, son las colusiones, los dineros pagados a políticos por empresarios, las boletas ideológicamente falsas, la destrucción del medio ambiente, el no pago de impuestos de altas autoridades del país y las “vistas gordas” ante inversiones realizadas en medio de controversias limítrofes versus los irrisorios castigos para quienes las han cometido. Todo esto, en contraposición con la dureza de la ley para los pobres que incumplen la norma. Lo anterior, es lo que ha llevado a generar los estados de molestia e ira de la población que, incluso, en medio de la pandemia se han hecho ver en distintos lugares de nuestro país.

El mundo está cambiando, el mundo ha cambiado debido a la pandemia; a cambiado en la forma de comunicarnos, reunirnos, trabajar, cuidar a nuestros niños, educarnos, etc. Este nuevo mundo que nos llegó de golpe nos ha hecho ver que vivimos mal, muy mal.. en casas y departamentos pequeños, sin ahorros (más que el previsional), sin capacidad de pago y sin capacidad de soportar algunos meses sin trabajo. Este es el Modelo Económico, Político y Social que heredamos de la Dictadura, de los Chicago boys. Un modelo que no protege nada y depreda todo, que nos mentalizó en que la forma de ser felices era comprando y para esto nos dieron la felicidad a 12 y 24 cuotas; con empresas que plantaban pinos y destruían la foresta milenaria por unos dólares más.

En pandemia entendimos que Chile no era lo que creímos y lo que nos hicieron creer por tantos años, también entendimos el poder que teníamos. En pandemia también aprovechamos de leer (por el encierro) y leímos mucho, de filosofía, economía, deportes y medioambiente, además vimos a través de la TV y de las redes sociales quienes eran los políticos que nos defendían y quienes no, quienes fueron los empresarios que nos dijeron que daba lo mismo cuanta gente muriera por coronavirus siempre que la economía siguiera generando riquezas para ellos. Además, comprendimos que la gente ayuda a la gente y que el individualismo, al cual nos hemos debido por encierro obligado en pandemia, es lo contrario al colectivismo de la gente que ayuda en ollas comunes, que sanitiza gratuitamente y ayuda en las calles, aún a costa de arriesgar su propia salud. En pandemia también aprendimos o volvimos a aprender lo hermoso de ver llover, de mirar un árbol y extrañamos la compañía de familiares y amigos.

Gracias al COVID-19 Chile cambio, no sólo en lo social y económico, sino que en la mirada crítica del modelo (donde quedó demostrado la ineficacia del mismo), en la mirada medioambiental, en la mirada de ciudad y en la importancia que le damos a la protección y conservación de nuestro entorno.

Por esto, es tan relevante el plebiscito de octubre, donde se hace necesario una Nueva Constitución de la República, que debe tender a un cambio de Modelo, cambio que permita y promueva una economía verde para Chile. Es este nuevo paradigma -a nuestro juicio-lo que se requiere en un país que tiene millones de mts de bosques, con hielos milenarios, con ríos en todo el país, con cientos de minas para extracción de minerales, con miles de kilómetros para plantar, con mar y sol para poder producir energía.  Pero por qué querer un Modelo Verde para Chile? porque la economía verde da lugar al mejoramiento del bienestar humano e igualdad social, mientras que se reducen significativamente los riesgos medioambientales y la escases ecológica.

Porque se necesita un país descentralizado, con territorios empoderados que tengan la posibilidad de elegir sus propios destinos, con ciudades amigables para las mujeres, con parques y plazas en todas las comunas, con áreas deportivas, con transporte mixto (público-privado) para todo el país y con un fuerte apoyo a los Pymes y MiPymes. Caso emblemático en la transformación de economías contaminantes a verdes es Hamburgo, ciudad alemana que es dirigida por un gobierno de centro derecha, donde el uso inteligente de los recursos naturales y una política innovadora de crecimiento responsable, ha ayudado a reducir las emisiones de CO2 en casi un 40%  y se espera que los reduzca en un 80% para el año 2050.

Ciertamente no somos Alemania, pero podemos aspirar a un modelo parecido, que permita el crecimiento de las regiones y del país, con inversiones del Estado y privadas en materia de protección del medioambiente, pero que además permitan el desarrollo y la toma de decisiones descentralizadas.

Claramente la pandemia nos ha cambiado, nos ha hecho meditar y nos ha dado el tiempo para pensar ypara comprender que este Modelo Económico, Político y Social está enfermo, en calidad terminal; no ha dado tiempo para entender que Chile puede ser un mejor lugar para vivir, que puede ser un país más digno, más amigable, que defienda el medioambiente y que conmayor justicia social.

  


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