Derechos Humanos

Detenidos Desaparecidos ENTRE CERTEZAS Y ESPERANZAS

Detenidos Desaparecidos
ENTRE CERTEZAS Y ESPERANZAS

30 Agosto 2020     22:55

En nuestro país, existen registros de alrededor de 1.500 casos de detenidos desaparecidos. Esta realidad, es sin lugar a dudas la secuela más dramática de ese periodo de la historia de Chile. Este hecho, genera además una serie de situaciones que van más allá del comprensible dolor de los familiares. En el contexto de la búsqueda de sus seres queridos, parte importante de ellos comenzó una lucha inclaudicable que se sostiene hasta hoy, basada en convicciones, afectos y sobre todo anhelos. Los familiares de las víctimas, constituyen un frente permanente en la tarea de buscar a sus familiares, los datos que ellos entregan en la labor judicial y pericial, son fundamentales en la búsqueda de la verdad y la justicia.

Por otra parte, el trabajo silencioso de expertos chilenos y extranjeros, busca respuestas, luchando contra el paso del tiempo y los obstáculos que deliberadamente pusieron los ejecutores, pensando que algún día los cuerpos serían encontrados e identificados. En la mayoría de los casos de detenidos desaparecidos, no existen responsables procesados por los Tribunales de Justicia, tampoco ha sido posible ubicar los cuerpos y en otros la identificación constituye un dilema mayor.

Lamentablemente los años pasan y muchos de los genocidas van a morir en sus casas en la más absoluta impunidad, sin entregar jamás ningún antecedente que nos permita saber dónde están. Los autores intelectuales de estas deleznables desapariciones de compatriotas, procuraron poner la mayor cantidad de obstáculos para que los familiares nunca pudieran encontrar a sus seres queridos y para que los peritos a cargo, tampoco pudieran identificar los restos. Con este propósito, en un acto macabro los criminales exhumaron los cadáveres y los dinamitaron, para luego sepultarlos en otros lugares y evitar así que algún cómplice arrepentido pudiera aportar datos a la búsqueda. Existen también testimonios y evidencias de desentierros de sólo parte de los cuerpos, para confundir aún más las futuras pericias. Constan además, las declaraciones de militares que confesaron, que muchas de las víctimas luego de ser fusiladas fueron arrojadas al mar, todo esto concebido como la acción militar denominada por los propios ideólogos de la masacre, como “operación retiro de televisores”.

Los años pasaron, la vida siguió, pero esa herida sigue abierta. Nuestro trabajo y dedicación, va más allá de la ausencia del familiar querido o de la afinidad ideológica. Nuestros propósitos y convicciones, se sustentan en no permitir que esto vuelva a pasar. La situación del detenido desaparecido, es la suma de todas las arbitrariedades y vejámenes de un régimen dictatorial, es la detención arbitraria, la tortura, la incomunicación y la muerte. Mantener viva la memoria de las víctimas, es una tarea que debemos realizar pensando también en las futuras generaciones, en crear condiciones para garantizar que nunca más en Chile y en ningún lugar del mundo sucedan hechos como estos.
José Valencia Castañeda

  


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