Editorial

¡LA NUEVA UNIDAD!

Los movimientos sociales, y en especial los ciudadanos y ciudadanas de a pie, siguen desconfiando de la clase política. Las decepciones y encono más grande están en lo que fue la ex Concertación, la ex Nueva Mayoría, y en todos los partidos que hicieron posible el retorno a la democracia. No es casualidad que desde el estallido social las banderas políticas no se vean o estén ausentes en muchas marchas. Es más, hoy, por ejemplo, en algunos espacios comunales se hace más difícil conformar grupos o aunar proyectos cuando hay un partido político vinculado a la actual oposición. Sin duda, razones hay y las actuaciones políticas más recientes reafirman esas aprehensiones. Pero, ¿hasta cuándo seguiremos en la rabia?

Ese estado de ánimo lo captó Piñera y sus cortesanos. En todo este tiempo han “lucrado” y exprimido esa rabia. Dividir para gobernar. Y con eso llegan al poder. Incentivando la decepción y la frustración para que la gente no vaya a votar. La baja participación históricamente ha beneficiado a la derecha.

Sin duda que cuesta reponerse de las infidelidades, los engaños y quiebres matrimoniales. Cuando la confianza se rompe una vez, se pierde irremediablemente. No obstante, los divorciados pueden volver a juntarse a conversar y trabajar juntos en pos de la educación de sus hijos, y no estar conviviendo ¿O no es así?

El triunfo de la Unidad Popular fue un cúmulo de confianzas que se sumaron para cambiar el orden injusto de décadas de explotación e injusticias. Sólo el sangriento golpe cívico-militar apoyado por EE.UU., la CIA e intereses empresariales espurios pudo truncarlo.

Sin embargo, a 50 años de ese hito unitario las esperanzas siguen vivas y los anhelos de justicia social más vigentes que nunca, pero las confianzas divididas.

La historia nos implora UNIDAD. Por las Grandes Alamedas sí pueden transitar divorciados, casados, solteros y solteras. Toda la oposición política y social puede converger a nivel comunal, regional y nacional. Se necesita voluntad y visión. La UNIDAD es vital para lo que se viene. La derecha lo sabe y hará todo lo posible para evitarlo.

El Apruebo debe ser el punto de inflexión para construir mayorías en todos los procesos eleccionarios del 2020. La UNIDAD es un obligación ética y moral. No entenderlo así, y llevar agua a su molino, sólo será una nueva tumba para los sueños que ya llevan 50 años esperando su turno. La historia juzgará a la actual generación de políticos de oposición si estuvieron a la altura o sólo fueron comparsa de la derecha.

¿Y cómo se construye UNIDAD en la república campeona de las desconfianzas? La UNIDAD se construye hoy desde las ideas y propósitos comunes.  Los movimientos sociales, los ciudadanos y ciudadanas deben aliarse con los partidos políticos de oposición en principios, valores y objetivos mínimos, y a partir de ahí construir pactos para sacar a esta derecha represora, inepta, corrupta, narcisista, codiciosa y psicópata. De esta forma, como los divorciados, todos juntos deberán velar por unir fuerzas para entregar al pueblo las herramientas para progresar en paz, libertad, justicia, igualdad, solidaridad y fraternidad.

  


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