Columna de Opinión

UP 50 años: El programa se cumple

Por Miguel Lawner, colaborador en el gobierno de Salvador Allende y Premio Nacional de Arquitectura.

Los mil días más democráticos, dignos y bellos en la historia política de Chile.

El gobierno del presidente Allende ha sido objeto de constantes tergiversaciones dentro de Chile, tratando de exhibirlo como un régimen donde predominó el caos y la violencia, que violó la constitución y las leyes, o que intentó imponer su programa a sangre y fuego.

La verdad es que el programa de la Unidad Popular fue elaborado a lo largo de veinte años, a partir de la primera candidatura presidencia de Allende en 1952. Respondió a las aspiraciones de los trabajadores, de los campesinos, profesionales y capas medias, mujeres y jóvenes siempre postergados en sus anhelos.

Fue concebido a lo largo de las cuatro campañas presidenciales, en largas jornadas de estudio, bajo la conducción de un importante equipo de economistas, con la colaboración de académicos, dirigentes políticos, sindicales, sociales y profesionales, agrupados según sus especialidades.

Todo se hizo gratuitamente. Nos sentíamos comprometidos con un futuro donde imperaran la solidaridad y la justicia social. Nadie fue jamás remunerado.

¡Que diferencia con las últimas campañas electorales!, donde los programas son concebidos por personas muy bien remuneradas, en muchos casos financiados por los grandes grupos empresariales, favoreciendo a candidaturas de todos los colores políticos. A tal grado llegó la corrupción en estos hábitos lamentables, que fue necesario legislar al respecto, como si ello modificara la situación de muchos partidos políticos cooptados por el gran dinero.

El programa de la Unidad Popular, formuló la necesidad de llevar a cabo importantes reformas estructurales: nacionalización del Cobre, Reforma Agraria, y el fin del dominio monopólico sobre el aparato industrial, abriendo paso el área social de la economía.

Nuestro programa estaba lejos de ser un exabrupto dogmático. Sus postulados eran muy semejantes a los de Radomiro Tomic, candidato democratacristiano en la misma elección de 1970, el cual afirmaba que “las estructuras sociales ya no sirven más en Chile… es impostergable la transformación de la vieja institucionalidad, de base social minoritaria y de expresión capitalista, en un nuevo orden social vitalmente democrático…nacionalizaremos de inmediato e integralmente, las principales empresas del cobre…etc. ( [1])

Por su parte el Cardenal Raúl Silva Henríquez sostuvo lo siguiente: “Las reformas básicas contenidas en el programa de la UP son apoyadas por la Iglesia Chilena…Nosotros vemos esto, la Iglesia ve esto con inmensa simpatía…la mayoría de las reformas planteadas por la Unidad Popular coincide con los deseos, con los planteamientos de la Iglesia, así que hay un apoyo claro” ([2])

Por añadidura, la CEPAL -organismo de Naciones Unidas- insistía en la urgencia de materializar dichas reformas, como único camino para dinamizar la economía en los países latinoamericanos.

Allende recogió en su programa una aspiración abrumadoramente mayoritaria de la población, y a diferencia de mandatarios anteriores, cumplió lo que tanto prometió. Por cierto que cometimos errores; ningún proceso revolucionario como fue el nuestro, está exento de ellos. Se ocuparon empresas o fundos no consultados en el programa, pero haciendo un balance a 50 años de distancia, la obra realizada por el gobierno de la UP en solo mil días es admirable.

El programa básico de la Unidad Popular era muy explícito y se encabezó con el siguiente postulado:

“Las fuerzas populares y revolucionarias no se han unido para luchar por la simple sustitución de un Presidente de la República por otro, ni para reemplazar a un partido por otros en el gobierno, sino para llevar a cabo los cambios de fondo que la situación nacional exige sobre la base del traspaso del poder de los antiguos grupos dominantes a los trabajadores, a los campesinos y sectores progresistas de las capas medias de la ciudad y del campo.” ([3])

Mientras prevaleció la estrategia de la UP de convenir con la democracia cristiana las acciones fundamentales de su gobierno, se pudo avanzar exitosamente en el cumplimiento de las ambiciosas metas trazadas.

Más adelante, las acciones emprendidas por el Departamento de Estado norteamericano y los grandes clanes económicos nacionales, afectados en sus privilegios, arrastraron a la DC a unirse a las acciones de desestabilización del gobierno popular.

La obra realizada por el gobierno de Allende durante su breve mandato es admirable, pero sus enormes realizaciones son ignoradas por la mayoría de los chilenos, así como la naturaleza de las dificultades que debió enfrentar. Las nuevas generaciones están ávidas de recibir una información al respecto.

Sin duda, la más importante de todas es la nacionalización de la gran minería del cobre mediante una reforma constitucional aprobada por la unanimidad del Congreso Pleno el 11 de Julio de 1971, fecha que pasó a ser el día de la Dignidad Nacional, trayendo consigo en beneficio del país, los cuantiosos recursos financieros recibidos a lo largo de los 49 años transcurridos desde entonces. Mucha razón tuvo Allende en bautizar el cobre como el sueldo de Chile.

Además, se aprobó la nacionalización del yodo, el salitre y la gran minería del hierro.

El programa básico de gobierno, identificó claramente un número de 91 empresas que deberían constituir el área social de la economía. Diversos estudios de la Cepal, habían puesto el acento sobre el creciente proceso de concentración monopólica originado en materia industrial. De esta manera, la Unidad Popular propuso la creación de ésta área social, complementada con el área mixta y el área privada.

Se profundizó el proceso de la Reforma Agraria iniciado por el gobierno de Frei Montalva poniendo fin a la existencia del latifundio como sistema fundamental de la propiedad agrícola.  Chile pudo poner en explotación gran parte de los suelos arables que los oligarcas criollos mantenían sin explotar desde los tiempos coloniales. Sólo gracias a haber puesto fin a la existencia de esta casta parasitaria, es que el país puede disfrutar del auge agrícola que hoy experimentamos.

La Unidad Popular fue capaz de efectuar una efectiva redistribución del ingreso que se tradujo en una importante expansión de la demanda. De esta manera, durante el primer año de gobierno, el producto interno bruto creció en un 8% y la desocupación descendió a un 4%.

En políticas sociales fue impactante la aplicación de las primeras 40 medidas contenidas en el programa de gobierno, resaltando en particular el medio litro de leche gratis garantizado a cada niño chileno, todos los días del año. Efecto análogo tuvo la distribución gratuita de textos a los escolares de la enseñanza básica y media, la apertura de la universidad a los trabajadores en virtud del convenio suscrito entre la CUT y la Universidad Técnica y el inicio de la enseñanza en lengua mapudungun en la zona de la Araucanía.

El diseño bello y original de afiches concebidos por los hermanos Larrea, que además acompañan este texto,  acompañó la mayoría de las iniciativas de gobierno, así como los más diversos certámenes convocados por organizaciones sociales o políticas.

El movimiento del Canto Nuevo se extendió al resto del mundo y figuras como Víctor Jara y Violeta Parra alcanzaron renombre universal.

Una realización poco conocida del gobierno de Allende, tiene relación con los increíbles éxitos alcanzados por la Editorial Quimantú, empresa adquirida por el Estado a la editora Zig Zag, que al asumir el gobierno de Allende se encontraba en quiebra. Quimantú se propuso satisfacer las necesidades culturales del pueblo mediante una oferta a precios bajos, de la mejor literatura chilena, latinoamericana y universal de todas las épocas.

Cada quince días aparecía un título en formato y precio equivalente al valor de 2 cajetillas de cigarrillos, con ediciones sobre 50.000 ejemplares, puestos a la venta en los kioskos de diarios. En la locomoción pública, era frecuente ver a muchos pasajeros leyendo algún “minilibro” de Quimantú, fenómeno inédito, reflejo del exitoso fomento de la lectura, como nunca antes había ocurrido en la historia de Chile. El tiraje de la revista femenina Paloma, editada quincenalmente por Quimantú entre noviembre de 1972 y septiembre de 1973, alcanzó a 280.000 ejemplares.

La política exterior de Chile fue extraordinariamente exitosa, enfatizando las buenas relaciones con nuestros vecinos latinoamericanos, estrechando las relaciones comerciales y culturales con todos ellos. El Presidente efectuó numerosos viajes al exterior siendo objeto de calurosas recepciones en todas partes. Memorable son su discurso en la Universidad de Guadalajara y el que pronunció ante la Asamblea de Naciones Unidas, que se inició con estas palabras: “Vengo de Chile, un país pequeño, pero donde hoy cualquier ciudadano es libre de expresarse como mejor prefiera, de irrestricta tolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde la discriminación racial no tiene cabida.”

Al enterarse de la muerte de Allende y once días antes de su propio fallecimiento, Pablo Neruda escribió lo siguiente:

“Donde estuvo, en los países más lejanos, los pueblos admiraron al Presidente Allende y elogiaron e extraordinario pluralismo de nuestro gobierno. Jamás en la historia de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, se escuchó una ovación como la que le brindaron al Presidente de Chile, los delegados de todo el mundo. Aquí, en Chile, se estaba construyendo, entre inmensas dificultades, una sociedad verdaderamente justa, elevada sobre la base de nuestra soberanía, de nuestro orgullo nacional, del heroísmo de los mejores habitantes de Chile. De nuestro lado, del lado de la revolución chilena, estaban la Constitución y la Ley, la democracia y la esperanza”.([4])

Todos estos cambios y todas estas realizaciones fueron realizados sin violencia, sin “terrorismo de estado, y dentro de los marcos de las leyes chilenas existentes, o de reformas constitucionales, como en el caso del cobre.” ( [5])

Con mi esposa Anita, tuvimos el honor y el privilegio de ser designados en altas responsabilidades de gobierno en el sector Vivienda, gracias a la confianza depositada en nosotros por el Presidente Allende y el Partido Comunista. Nos comprometimos y nos realizamos en una tarea de la cual nos sentimos plenamente orgullosos.

Si, con aciertos y con errores evitables o inevitables……. nadie nos quita lo bailao.

Miguel Lawner

 

Próximo capítulo: Las realizaciones en nuestro campo de Vivienda y Ciudad.

[1] Sergio Bitar.  “Transición, socialismo y democracia. La experiencia chilena”.  México. 1979.

[2] Entrevista concedida al diario Las Ultimas Noticias. 12.11.1970.

[3] El programa básico de la Unidad Popular. Santiago, 1970.

[4] PABLO Neruda. Confieso que he vivido.

[5] Gonzalo Martner García. “El gobierno del presidente Salvador Allende. 1970-1973.  Una evaluación

 

  


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