Editorial

La banca sigue abusando y Piñera es su aval

Hay Pymes que no han recibido ninguna ayuda del Estado ni del sistema privado. La razón es que estaban morosos. El bicicleteo de un grupo importante de estos emprendedores colapsó al momento de iniciar la cuarentena. Se pararon sus negocios y desapareció su liquidez al no generar ingresos. Vivían el día.

Mucha prensa, palabras de buena crianza y empresarios bancarios se mostraban sensibles a la hora de flexibilizar. Sin embargo, la realidad era otra.

En un mundo paralelo las compañías de cobranza de bancos y otros, imponían su propia normalidad. A pesar de la pandemia y el confinamiento seguían llamando a los deudores para pagar algo que no podían hacer, como consecuencia de la crisis sanitaria y la paralización de la economía.

La vuelta a la “normalidad” decretada por el gobierno de Piñera coincide con la arremetida de estas empresas para presionar judicialmente a estas Pymes a pagar esas deudas. El mundo paralelo de quienes gobiernan y de los grupos económicos que los apoyan no tienen ojos ni soluciones para esta realidad. En la microfísica del poder son los más chicos quienes siguen pagando las utilidades de la banca y de sus operadores políticos.

Hoy, a pesar de que la crisis continúa, y las Pymes tibiamente comienzan a pararse (las que han podido), los grandes, los codiciosos de siempre, imponen las leyes de sus operadores para cobrar judicialmente deudas que no se han podido pagar, no porque no se quiera, sino por que no se ha podido.

Un ejemplo, el Banco Santander. Antes de la pandemia y el estallido social este banco le sacaba a sus clientes Pymes de su cuenta corriente el dinero para pagar los créditos, si es que se atrasaban unos días en cancelar (más de 20 días). No importaba si esa plata era todo lo que había o los fondos no alcanzaban para pagar la cuota íntegra. Se cobraban igual y “extraían” lo que había, el total o parte. Esa práctica se mantuvo hasta el 18 de octubre. En pandemia este banco llamó a sus Pymes atrasadas por pagos de crédito desde el minuto uno del confinamiento. A pesar de las explicaciones de que no se ha podido pagar por la no generación de ingresos, se les llamaba igual, una y otra vez. Pasados unos meses disponen de un “facilitador” para poder “ayudar”. Ofrecían crédito con intereses tradicionales para pagar deudas. El famoso crédito Covid-19 se rechazaba porque estaban morosos. Por lo tanto, más deuda para pagar deudas.

Para las Pymes morosas, las que viven el día, la situación económica no mejora en pocos meses después de pasado el encierro. Pero los “genios” del banco así lo creen. Según ellos, por arte de magia el dinero está y cobran. A pesar de que la generación de ingresos no alcanza para cumplir los compromisos financieros, cobranza persiste en su empeño, y “topón para adentro”. Así las cosas, los creativos financieros sólo permiten dos escenarios en este contexto: dejar de comer y de vivir, o pagarles. La banca, avalada por Piñera y su gobierno, opta por cobrarse.

La banca usa y abusa de todo el andamiaje legal construido y diseñado para su lucro. De esta forma, en medio de la crisis, y sin luces de una mejoría en la economía, sale a cobrar sin ninguna empatía. A estas Pymes morosas les empiezan a quitar de a poco el oxígeno a modo de presión “legal”. A pesar de tener al día el pago de su TC se las cierran unilateralmente. La explicación interna que dan es que se “judicializa la deuda”.

Ahora, ad portas del plebiscito, con millones de cesantes, con la economía en rojo, los bancos, y el Santander en particular, salen a cobrar lo que es “suyo” y dicen, para saldar la deuda lo siguiente: “Estimado, pago debe ser en cualquier sucursal del banco, con cheque de la empresa o efectivo. TC lamentablemente la cierran por tener un proceso judicial activo, como le dije su caso lo tengo sólo desde este mes, no sé que ha conversado con otras personas, y sólo le informo de las otras deudas para que esté al tanto”.

En otras palabras, y a pesar de todos todos los antecedentes para deducir que la empresa NO genera ingresos, les cobran de esa manera, y además les activan otras deudas (bicicleteadas). Ahora irán por más y les cobrarán la totalidad de la TC y de la línea de crédito. La dignidad una y otra vez pisoteada.

Para la banca, la pandemia y la crisis económica nunca existió. Especulan con el esfuerzo de millones. Señores banqueros, ¿hasta cuándo siguen abusando de los pequeños emprendedores y ciudadanos de este país?

  


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